La general que dirige GAESA: quién es Ania Lastres Morera y por qué EE. UU. la sancionó

Ania Guillermina Lastres Morera, general de brigada y presidenta ejecutiva de GAESA

En Cuba el poder ha tenido casi siempre cara de hombre. Por eso sorprende que el conglomerado empresarial más grande y más opaco del país, el que controla hoteles, remesas, gasolineras y el puerto del Mariel, esté dirigido desde 2022 por una mujer a la que muy pocos cubanos reconocerían en la calle. Se llama Ania Guillermina Lastres Morera, es general de brigada y preside GAESA, el brazo económico de las Fuerzas Armadas Revolucionarias.

No da discursos ni sale en el noticiero. Pero en mayo de 2026 Washington la puso en su lista negra y, pocas semanas después, detuvo en Miami a su hermana. Desde entonces su nombre ha salido de la penumbra.

Quién es Ania Lastres Morera

Según la ficha oficial del Partido Comunista de Cuba, Lastres Morera es presidenta ejecutiva del Grupo Administración Empresarial de las FAR desde 2022. En la prensa se la suele llamar «directora de GAESA», pero su cargo formal es el de presidenta ejecutiva. El nombre de la empresa también cambia según quién lo escriba: las fuentes cubanas hablan del Grupo de Administración Empresarial-GAE o del Grupo Administración Empresarial de las FAR, mientras que en los documentos de sanciones de Estados Unidos figura como Grupo de Administración Empresarial S.A., alias GAESA o Grupo GAE.

Su fecha de nacimiento tampoco está del todo clara. La Asamblea Nacional y la Oficina de Control de Activos Extranjeros (OFAC) del Tesoro estadounidense registran el 19 de agosto de 1962, y la OFAC añade que nació en Marianao. Sin embargo, una ficha del Gobierno de La Habana publicada en 2023 la presenta como «procedente de La Habana» y da como fecha el 28 de diciembre de 1961. El dato de 1962 es el más sólido porque coincide en un registro estatal cubano y en uno estadounidense, pero la contradicción existe.

Es economista. Se graduó con Sello de Oro en la Facultad de Economía de la Universidad de La Habana y es licenciada en Planificación de la Economía Nacional.

Cuarenta años dentro del MINFAR

Su carrera no pasó por el gobierno civil ni por la empresa privada: se hizo entera dentro del Ministerio de las Fuerzas Armadas Revolucionarias. Empezó a trabajar en 1984 como especialista en la Dirección de Colaboración Económica y Fondo Material del MINFAR y en 1991 ingresó en el cuerpo de oficiales.

Su biografía oficial describe una carrera de despacho, en el terreno donde lo militar y lo económico se mezclan. Trabajó en la Secretaría del Ministro, fue primer oficial en la V Sección, subjefa de la Sección Especial Económica y segunda jefa del V Departamento. Después llegó a vicepresidenta ejecutiva primera del grupo empresarial de las FAR, el escalón inmediatamente anterior a la presidencia.

El salto final llegó en 2022, el mismo año en que murió Luis Alberto Rodríguez López-Calleja, exyerno de Raúl Castro y el hombre que había levantado el poder económico de GAESA. Lastres ocupó su lugar. Como venía de ser su número dos, lo más probable es que su llegada haya supuesto una continuidad del modelo de López-Calleja más que una ruptura, aunque no hay información pública que permita confirmarlo.

Una general con escaño y asiento en el Comité Central

Su poder no es solo empresarial. Lastres Morera es diputada a la Asamblea Nacional del Poder Popular desde 2018 y miembro del Comité Central del Partido desde 2021. La Asamblea la vincula además al PCC, los CDR, la CTC y la FMC.

Algunos medios, como Telemundo 51, afirman que también forma parte del Consejo de Estado desde julio de 2024. Su ficha actual en la Asamblea Nacional no lo menciona, así que conviene tomar ese dato con cautela.

Qué es GAESA y por qué importa quién la dirige

Para entender el peso de Lastres hay que entender qué dirige. Según un análisis de la agencia Reuters, GAESA es un conglomerado de negocios creado en los años noventa y controlado por las FAR, con presencia en hoteles de cinco estrellas, el puerto del Mariel, la banca, los supermercados, las gasolineras y el negocio de las remesas.

Nadie sabe con exactitud cuánto de la economía cubana está en sus manos. Las estimaciones externas van del 40 % al 70 %. El economista Pavel Vidal calcula que rondaría el 40 % del PIB y que su alcance llega a casi todos los sectores, según recogió la agencia AP. Sus finanzas no aparecen en el presupuesto del Estado, sus cuentas quedarían fuera del control ordinario de la Contraloría General y la prensa oficial apenas habla de ella. Para hacerse una idea de hasta dónde llegan sus negocios, sirve el caso de Vima, el socio español de GAESA que acabó retirándose de la isla.

Por eso el cargo de Lastres pesa tanto. No dirige un ministerio con un presupuesto que se pueda consultar, sino lo que probablemente sea el núcleo más rentable y menos transparente de todo el sistema.

La Habana calla, Washington acusa

Las autoridades cubanas casi nunca hablan de GAESA. Cuando lo hacen, justifican la discreción con la necesidad de operar bajo el embargo y las sanciones estadounidenses. También niegan que la crisis económica tenga que ver con el enriquecimiento o la corrupción del conglomerado: la culpa, sostienen, es del bloqueo.

Washington cuenta la historia al revés. El secretario de Estado, Marco Rubio, ha llamado a GAESA un «estado dentro del Estado» que acapara beneficios para una élite. Según Estados Unidos, el grupo se queda con los sectores más lucrativos mientras la población sufre la falta de electricidad, combustible y comida.

Sancionada por Estados Unidos

El 7 de mayo de 2026, la OFAC incluyó a Ania Guillermina Lastres Morera en su lista de Nacionales Especialmente Designados y Personas Bloqueadas, conocida como lista SDN, bajo la etiqueta CUBA-EO. En la misma acción actualizó la designación de GAESA.

Estar en esa lista significa, en términos generales, que ningún ciudadano o empresa estadounidense puede hacer negocios con ella y que cualquier bien suyo bajo jurisdicción de Estados Unidos queda bloqueado. Según los análisis legales de la medida, el motivo es su papel como dirigente de GAESA, lo que encaja con su cargo oficial.

La detención de su hermana en Miami

Dos semanas después, el apellido Lastres Morera volvió a los titulares. Agentes de ICE detuvieron en Miami a Adys Lastres Morera, hermana de la presidenta de GAESA. Según CBS News, Marco Rubio le revocó la residencia permanente. Ni Rubio ni ICE dijeron si se enfrentará a cargos penales.

La emisora WLRN añadió, citando a autoridades federales, que Adys fue detenida por considerarla una amenaza para los intereses de la política exterior estadounidense, y que Washington acusa a Ania de gestionar los activos internacionales ilícitos de GAESA. Esa es la versión del Gobierno de Estados Unidos, no una condena judicial.

En el caso de Adys hay datos más concretos. Martí Noticias y el Miami Herald la vincularon con dos empresas inmobiliarias de Florida, REMAS Investments LLC y Santa Elena Investments LLC. Aun así, eso le afecta a ella y no prueba ninguna responsabilidad penal de su hermana.

Sobre la propia Ania circulan otras informaciones: medios como CiberCuba o Diario de Cuba han publicado investigaciones sobre una hija suya en Panamá y sobre supuestas propiedades vinculadas a ella. Son reportes periodísticos, no hechos probados, y así hay que leerlos.

Lo que se sabe y lo que no

Lo confirmado es que Ania Lastres Morera es general de brigada, economista por la Universidad de La Habana, lleva toda su carrera dentro del MINFAR, es diputada desde 2018, miembro del Comité Central desde 2021 y presidenta ejecutiva de GAESA desde 2022.

Lo que no se puede comprobar con fuentes públicas es casi todo lo demás: cuánto dinero controla, qué decisiones toma por su cuenta, cuál es su patrimonio real, hasta qué punto responde a la familia Castro o al alto mando militar y cuánto vale de verdad el conglomerado que dirige. Esas preguntas siguen sin respuesta, como las de otros hombres de confianza del poder de los que apenas se sabe nada, al estilo de Emir Mesa Corona, el general sin biografía que acompaña a Raúl Castro.

Su perfil encaja con el sistema que la ha llevado hasta ahí. No es una política mediática ni una ministra con agenda pública. Es una administradora militar formada en economía que llegó a la cima de la estructura más opaca y estratégica de las FAR. Su poder no se ve en los discursos, sino en el control del turismo, el comercio, las finanzas, la logística y las divisas. Por eso Washington la sanciona, la prensa independiente la investiga y La Habana prefiere que se hable de ella lo menos posible.

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