Cuba pierde 240 MW: Se va patana turca del puerto de La Habana

PATANA TURCA CUBA

La ya grave crisis energética en Cuba se ha agudizado con la partida de una de las centrales eléctricas flotantes turcas del puerto de La Habana. La desconexión representa una pérdida de 240 megavatios para el sistema eléctrico nacional, justo cuando las autoridades anunciaban el reingreso de la termoeléctrica Antonio Guiteras.

Una desconexión por «razones comerciales»

La noticia fue confirmada este sábado por el Ministerio de Energía y Minas a través de periodistas de medios oficialistas. La central flotante de 240 MW, propiedad de la empresa turca Karadeniz Holding y anclada en la bahía habanera, cesó sus operaciones por «razones comerciales», según la escueta justificación oficial.

En el comunicado, se aseguró que se estaban tomando acciones para minimizar el impacto de esta desconexión. Sin embargo, la falta de detalles sobre dichas razones ha generado incertidumbre, especialmente considerando que términos tan ambiguos a menudo enmascaran dificultades económicas, como posibles deudas o incumplimientos de contrato.

El impacto real en un sistema eléctrico deficiente

La pérdida de esta fuente de generación es un golpe severo para un sistema ya precario. Según datos de la propia Unión Eléctrica (UNE), el viernes previo a la desconexión la disponibilidad era de 1.895 MW para una demanda de 3.245 MW, lo que generó un déficit de 1.325 MW. La previsión para la hora pico era aún más crítica, con una afectación que podría superar los 1.740 MW.

Restar 240 MW a este panorama no es una acción menor, sino un factor que agrava considerablemente el déficit. Esto se traduce directamente en un aumento de las horas de apagones para la población, afectando la conservación de alimentos, el descanso y la operatividad de pequeños negocios.

La dependencia de soluciones energéticas alquiladas

Este evento subraya la alta dependencia del gobierno cubano de soluciones energéticas temporales y costosas. Durante décadas, la inversión en el mantenimiento y modernización del Sistema Eléctrico Nacional ha sido insuficiente, llevando a las termoeléctricas del país a un estado de obsolescencia y averías constantes.

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En lugar de una estrategia a largo plazo, se optó por el alquiler de estas centrales flotantes, un negocio que requiere pagos constantes en divisa fuerte. La salida de una de las patanas más importantes sugiere que la sostenibilidad financiera de este modelo ha llegado a un punto crítico.

Las graves consecuencias para la vida diaria de los cubanos

El impacto de la crisis energética va más allá de un simple inconveniente. La falta de electricidad constante representa una crisis humanitaria que afecta todos los aspectos de la vida. Impide el uso de ventiladores durante las calurosas noches de verano, pone en riesgo la refrigeración de medicamentos vitales como la insulina y paraliza la economía de pequeños emprendedores.

Mientras el discurso oficial celebra el regreso de la CTE Antonio Guiteras, la pérdida de una capacidad de generación casi equivalente por la puerta trasera evidencia la fragilidad del sistema. La desconexión de la patana no es un hecho aislado, sino un síntoma del colapso estructural y la insolvencia económica que enfrenta el Estado para sostener incluso sus parches temporales.

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