La verdad sobre Pedro Tortoló: chivo expiatorio de Cuba en la invasión de Granada 1983

tortoló y fidel

La invasión estadounidense de Granada en octubre de 1983 dejó muertos, prisioneros y una disputa histórica que aún divide relatos. En el centro quedó Pedro Benigno Tortoló Comas, el coronel cubano convertido en símbolo popular de cobardía, aunque su papel real sigue rodeado de testimonios, propaganda y zonas no verificadas.

El apellido convertido en castigo público

Durante años, en Cuba, “Tortoló” dejó de ser solo un apellido. Pasó a funcionar como burla, como advertencia y como sinónimo callejero de huida. El origen estaba en un episodio militar incómodo: la invasión de Granada de 1983 y la actuación del coronel cubano Pedro Benigno Tortoló Comas.

Pero reducir aquella historia a un hombre que “corrió” deja fuera casi todo lo importante: el colapso interno de la revolución granadina, la tensión de la Guerra Fría en el Caribe, el papel de Cuba, la decisión de Estados Unidos de intervenir y la necesidad posterior de construir relatos heroicos o culpables.

Tortoló no fue el único protagonista. Fue, más bien, el rostro que terminó cargando con una derrota política y militar que había empezado antes de que él llegara a la isla.

pedro tortolo comas

Granada, el proyecto caribeño que miraba a La Habana

Granada era una pequeña isla del Caribe, pero a comienzos de los años 80 tenía un valor simbólico desproporcionado. En 1979, el Movimiento Nueva Joya, encabezado por Maurice Bishop, derrocó al gobierno de Eric Gairy y proclamó un Gobierno Popular Revolucionario. Britannica registra ese cambio como un golpe incruento ocurrido el 13 de marzo de 1979.

Para Cuba, el gobierno de Bishop representaba una rara oportunidad: un aliado revolucionario, anglófono y caribeño, situado en una zona históricamente sensible para Washington. La Habana envió cooperación técnica, médicos, maestros, asesores y constructores.

El proyecto más polémico fue el aeropuerto internacional de Point Salines. Bishop defendía que la pista era necesaria para el turismo y para conectar a Granada con vuelos de largo alcance. Ronald Reagan, en cambio, presentó la obra como una infraestructura potencialmente útil para Cuba y la Unión Soviética.

Point Salines: una pista en medio de la Guerra Fría

La pista de Point Salines no era menor: hoy el aeropuerto Maurice Bishop informa una longitud de 9.000 pies, equivalentes a 2.743 metros, y señala que fue diseñada para operar aviones como el Boeing 747-400.

Ese dato alimentó dos lecturas opuestas. Para Granada, era una inversión civil y turística. Para Washington, una pista de ese tamaño construida con ayuda cubana en una isla gobernada por marxistas podía convertirse en un punto logístico militar.

La discusión sobre el aeropuerto fue el telón de fondo. El detonante inmediato llegó por otro lado: la ruptura violenta dentro del propio Movimiento Nueva Joya.

El asesinato de Maurice Bishop cambió el tablero

En octubre de 1983, una facción vinculada a Bernard Coard apartó a Bishop del poder. Fidel Castro sostuvo después que Bishop fue puesto bajo arresto domiciliario el 13 de octubre y que el 19 fue liberado por la población antes de ser asesinado junto a varios de sus colaboradores. En ese mismo discurso, Castro dijo que el grupo de Coard había destruido objetivamente la revolución granadina.

Esa condena cubana es clave. Cuba no recibió con entusiasmo al nuevo mando granadino. Según el propio Castro, las relaciones con el gobierno de Hudson Austin eran “frías y tensas” y no había coordinación entre el ejército granadino y los trabajadores cubanos cuando comenzó la invasión.

Estados Unidos justificó la intervención con varios argumentos: la protección de ciudadanos estadounidenses, especialmente estudiantes de medicina; la solicitud de gobiernos caribeños; y el riesgo de que Granada se consolidara como enclave cubano-soviético. Reagan lo expuso públicamente el 27 de octubre de 1983.

La Asamblea General de la ONU, sin embargo, condenó la intervención. La resolución A/RES/38/7, aprobada el 2 de noviembre de 1983, la calificó como una violación del derecho internacional, la independencia, la soberanía y la integridad territorial de Granada.

La invasión y el choque en el aeropuerto

La Operación Urgent Fury comenzó el 25 de octubre de 1983. Uno de sus objetivos iniciales fue tomar Point Salines. De acuerdo con Army University Press, los Rangers saltaron sobre la pista mientras los Marines aseguraban Pearls Airport; luego, unidades de la 82.ª División Aerotransportada reforzaron la operación en torno a Point Salines.

La resistencia cubana fue real, aunque su naturaleza sigue siendo discutida. La versión cubana insistió durante años en la figura de los constructores. Washington, por su parte, habló de personal cubano armado y de apoyo militar. La realidad parece haber estado entre ambos relatos: muchos eran trabajadores civiles, pero tenían armas y órdenes de defender determinadas posiciones.

Las cifras más citadas por fuentes militares estadounidenses hablan de 24 cubanos muertos, 59 heridos y 605 capturados. La misma fuente registra la evacuación de 599 estudiantes estadounidenses y 80 extranjeros durante la campaña.

Tortoló llega tarde a una crisis sin salida clara

Pedro Benigno Tortoló Comas no llevaba meses preparando una defensa en Granada. Testimonios posteriores, entre ellos el de Juan Reynaldo Sánchez, exescolta de Fidel Castro, sostienen que viajó a la isla en la madrugada del 24 de octubre, apenas un día antes de la invasión.

Havana Times también recoge que Tortoló llegó un día antes y que la mayoría del personal cubano en Granada no eran soldados profesionales. Esa misma reconstrucción señala que las instrucciones cubanas eran no abrir fuego primero, no obstaculizar la evacuación de estadounidenses y defender solo posiciones como el aeropuerto y la embajada.

Ahí aparece la pregunta central: ¿Tortoló incumplió una orden militar o evitó una matanza mayor? Las fuentes disponibles no permiten afirmar de forma definitiva cuál fue la instrucción exacta que recibió. La frase “hasta el último hombre y la última bala” aparece en relatos posteriores, pero no como un documento oficial público y verificable.

Lo que sí puede sostenerse es que la posición cubana era militarmente precaria. Frente a fuerzas estadounidenses con superioridad aérea, naval, logística y de refuerzo, una resistencia prolongada podía elevar mucho más el número de muertos.

El mito del cobarde y la utilidad del chivo expiatorio

Después de Granada, Cuba necesitaba explicar una derrota difícil. Había perdido un aliado político, había visto caer el proyecto de Bishop por una fractura interna y no podía impedir la ocupación estadounidense.

La narrativa pública se centró en los muertos: los “obreros internacionalistas”, los combatientes caídos y la denuncia de la agresión. Castro defendió que la mayoría del personal cubano tenía carácter civil, aunque reconoció que esos trabajadores tenían armas entregadas por Bishop para su defensa en caso de ataque externo.

Pero los sobrevivientes eran un problema para una épica basada en el sacrificio. Testimonios y análisis posteriores sostienen que Tortoló fue degradado y enviado a Angola para “limpiar” su honor. Café Fuerte, al reproducir el testimonio de Juan Reynaldo Sánchez, afirma que el coronel fue llevado a un tribunal de honor y convertido en chivo expiatorio del fracaso cubano en Granada.

Cuba Encuentro, por su parte, recoge testimonios que presentan a Tortoló como un oficial que replegó a sus hombres ante una fuerza superior y que terminó castigado por no haberse inmolado.

El aeropuerto terminó funcionando

La ironía histórica es evidente: el aeropuerto que estuvo en el centro de la controversia terminó operando como aeropuerto internacional civil.

La Autoridad Aeroportuaria de Granada informa que el aeropuerto abrió el 28 de octubre de 1984 y que el antiguo Point Salines International Airport fue rebautizado como Maurice Bishop International Airport el 29 de mayo de 2009.

La pista que Washington miraba con sospecha y que Granada defendía como infraestructura turística sigue en servicio. Hoy es la principal puerta aérea internacional del país.

La historia de Pedro Benigno Tortoló Comas no se entiende solo con la palabra “cobardía”. Granada fue una derrota atravesada por propaganda, cálculo político, improvisación militar y Guerra Fría. Tal vez Tortoló no fue un héroe ni un traidor, sino el nombre elegido para simplificar una historia que todavía resulta demasiado incómoda.

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