Carretera Central de Cuba: de joya de la ingeniería a ruina total
La Carretera Central de Cuba, concebida en su día como una proeza de la ingeniería que unificó la isla, enfrenta hoy su peor momento. Lo que fue un símbolo de progreso y modernidad se ha convertido en un peligroso camino de baches y abandono, reflejando una crisis de infraestructura mucho más profunda que afecta a todo el país.
Te mostramos todos los detalles en el siguiente video:
Un retrato del abandono: la «carretera más mala del mundo»
Recientemente, un video grabado por una pareja de cubanos, conocidos en redes como «losaventurerosgarcia», expuso la cruda realidad de transitar por esta vía. En su recorrido en moto por un tramo entre Santa Clara y Cabaiguán, documentaron un paisaje de obstáculos que calificaron con resignación como «la carretera más mala del mundo».
Las imágenes muestran cómo los vehículos se ven forzados a maniobrar constantemente para esquivar baches que son auténticas trampas. Esta situación evidencia el abandono de la vía, hasta el punto de que muchos conductores prefieren utilizar la Autopista Nacional, a pesar de que esta también presenta un notable deterioro. Los antiguos hitos de piedra, que marcaban los kilómetros con precisión, hoy yacen cubiertos por la maleza.
Historia de un coloso: la construcción y sus polémicas
Para comprender la decadencia actual, es necesario viajar a su origen. La Carretera Central fue el proyecto insignia del presidente Gerardo Machado, construida entre 1927 y 1931. Con una extensión de 1,139 kilómetros, fue una hazaña de la ingeniería para su época, utilizando hormigón hidráulico y una capa de asfalto patentado de alta calidad.
La obra, que incluyó 536 puentes, fue declarada una de las siete maravillas de la ingeniería civil cubana. Sin embargo, no estuvo exenta de controversias. Machado financió el proyecto con préstamos de bancos estadounidenses, elevando el costo a una cifra astronómica de 111 millones de pesos, y fue acusado de corrupción al ser dueño de una de las principales empresas contratistas.
El sueño roto que condenó a la arteria principal
La Carretera Central transformó a Cuba. Conectó las zonas agrícolas con las ciudades, impulsó la economía y ayudó a forjar un sentimiento de unidad nacional al permitir, por primera vez, recorrer la isla de punta a punta por tierra de forma eficiente. Durante décadas fue la columna vertebral del transporte en el país.
En los años 70, el gobierno revolucionario inició un proyecto aún más ambicioso: la Autopista Nacional. Esta «Ocho Vías» estaba destinada a reemplazar a la vieja carretera de Machado. Sin embargo, con la caída de la Unión Soviética y el inicio del «Período Especial» en 1990, la financiación desapareció y la construcción se detuvo abruptamente. Hoy, la Autopista es un monumento a lo inconcluso, con puentes que no llevan a ninguna parte.
El fracaso de este proyecto condenó a la Carretera Central. La vía, diseñada para los vehículos de los años 30, se vio forzada a soportar el tráfico pesado y el volumen de transporte moderno para el que nunca fue concebida.
Un símbolo del colapso general de la infraestructura
El estado actual de la Carretera Central no es un hecho aislado, sino el síntoma de un colapso generalizado de la infraestructura en Cuba. El propio gobierno ha reconocido que más del 70% de la red vial del país sufre un «acelerado deterioro».
Esta situación genera una profunda frustración en la población, que ve cómo una obra de casi un siglo de antigüedad ha resistido mejor el paso del tiempo que las reparaciones actuales. La Carretera Central se ha convertido así en una metáfora sobre ruedas de la situación de Cuba: una estructura robusta en su origen, pero hoy desgastada, fatigada y sin un plan claro para su recuperación.