El fin del MLC en Cuba: ¿un corralito tras el apagón de REDSA?

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Un sorpresivo anuncio de la empresa estatal REDSA sobre un “mantenimiento” de los sistemas de pago electrónico ha encendido las alarmas en Cuba. La medida, que paralizará todas las transacciones durante cinco horas, alimenta el temor de un inminente fin para la Moneda Libremente Convertible (MLC) y la posible implementación de un nuevo “corralito”.

Te mostramos todos los detalles en el siguiente video:

El vaciamiento de las tiendas MLC y el auge del dólar

La preocupación ciudadana se fundamenta en señales cada vez más evidentes en la calle. Las tiendas que operan en MLC presentan un desabastecimiento acelerado, con estantes vacíos y una oferta mínima de productos. Este panorama contrasta drásticamente con la aparición de nuevos establecimientos comerciales que operan exclusivamente con dólares estadounidenses en efectivo o tarjetas internacionales.

Un ejemplo notorio es el supermercado de 3ra y 70 en La Habana, inaugurado en enero de este año, que se mantiene bien surtido pero inaccesible para quienes solo poseen MLC. Esta dualidad sugiere una estrategia deliberada para drenar el MLC del mercado y presionar a la población a utilizar divisas físicas, permitiendo al Estado captar moneda dura que no pasa por el sistema bancario nacional.

El «apagón» de REDSA: ¿preludio de una nueva tasa de cambio?

El «mantenimiento» anunciado por REDSA para la madrugada del 30 de julio es visto por muchos como el paso previo a una medida económica de gran calado. Circula con fuerza el rumor de que el 1 de agosto podría ser la fecha elegida para anunciar el fin del MLC o una modificación drástica de su funcionamiento. Esta sospecha se alinea con declaraciones recientes del primer ministro, Manuel Marrero, quien adelantó la implementación de un nuevo “mecanismo de gestión, control y asignación de la divisa” para el segundo semestre de 2025.

Este nuevo mecanismo, justificado oficialmente como una medida para “corregir distorsiones”, es interpretado como el reconocimiento de la insostenibilidad del modelo actual. El Estado cubano enfrenta una severa falta de liquidez y necesita divisas para pagar a proveedores internacionales, una función que el MLC, como apunte contable electrónico, no puede cumplir.

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El fantasma del CUC y el temor a un «corralito 2.0»

La desconfianza actual tiene un precedente doloroso en la memoria colectiva: la desaparición del peso convertible (CUC) con la «Tarea de Ordenamiento» en 2021. En aquel entonces, una conversión forzosa a pesos cubanos a una tasa fija de 24 por 1 provocó la pérdida de una parte sustancial de los ahorros de muchas familias.

El miedo es que la historia se repita. Una posible conversión obligatoria de los saldos en MLC a pesos cubanos, bajo una nueva tasa de cambio que podría acercarse a la del mercado informal, significaría una drástica devaluación de los ahorros. Este escenario, denominado por la población como un «corralito cubano, versión 2.0», es el principal motor del pánico actual.

Incertidumbre y supervivencia: la reacción de los cubanos

Ante la falta de credibilidad de las negativas oficiales, que aseguran la vigencia del MLC, la población actúa con un instinto de supervivencia económica. Se observa una carrera por vaciar las cuentas en MLC, ya sea comprando cualquier producto disponible o vendiendo el saldo en el mercado informal a tasas cada vez más desfavorables.

Los ciudadanos se enfrentan a un dilema: asumir una pérdida segura vendiendo su MLC ahora o arriesgarse a una pérdida potencialmente catastrófica si el gobierno impone una conversión forzosa. La situación evidencia el agotamiento de un modelo económico y la probabilidad de que, una vez más, el costo de las decisiones estatales recaiga sobre el pueblo cubano.

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