Tragedia en Granma: accidente de ómnibus deja dos muertos en Cuba
Un trágico accidente de ómnibus en la provincia de Granma ha dejado un saldo de dos personas fallecidas y veintisiete heridas, evidenciando una vez más la crítica situación de la seguridad vial en Cuba. El suceso, ocurrido de madrugada, se suma a una alarmante estadística nacional que apunta a una creciente letalidad en las carreteras de la isla.
Un siniestro mortal en la carretera
El lamentable hecho tuvo lugar en el kilómetro 727 de la carretera que conecta Bayamo con Las Tunas. Un ómnibus, arrendado por el prestigioso Centro Nacional de Investigaciones Científicas (CNIC) de BioCubaFarma, se salió de la vía y colisionó contra lo que las autoridades describieron como un «obstáculo fijo».
Una persona perdió la vida en el lugar del impacto, mientras que la segunda víctima falleció posteriormente en el Hospital Carlos Manuel de Céspedes de Bayamo. Al centro médico fueron trasladados los 27 heridos, incluyendo un menor de edad, de los cuales seis requirieron intervenciones quirúrgicas de urgencia. Como es habitual, altas autoridades del Partido y el Gobierno en la provincia acudieron al lugar.
Granma y la creciente estadística de accidentes
La provincia de Granma parece haberse convertido en un punto rojo de la siniestralidad en el país. Apenas un día antes de esta tragedia, un choque en la salida de Bayamo hacia Holguín dejó un vehículo particular gravemente dañado. Este evento se suma a otros incidentes recientes, como un motorista arrollado por un ómnibus y un camión volcado en una zanja en junio.
En abril, un accidente masivo involucró a una rastra que transportaba a once personas, dejando un saldo de tres heridos. El patrón demuestra que los siniestros no se limitan a automóviles ligeros, sino que involucran a ómnibus, camiones y rastras, vehículos clave en un país con una profunda crisis de movilidad.
El «factor humano»: la versión oficial frente a la realidad
Según cifras oficiales, aunque entre enero y abril de 2025 hubo menos accidentes que en el mismo período de 2024, la letalidad se disparó. La cantidad de fallecidos aumentó un alarmante 18% en el primer trimestre, lo que indica que los siniestros son cada vez más violentos y mortales.
El gobierno cubano insiste en atribuir la responsabilidad casi exclusiva al «factor humano». El coronel Roberto Rodríguez Fernández, de la Policía Nacional Revolucionaria, afirmó que el 91% de los accidentes se deben a la falta de atención, el no respeto del derecho de vía o el exceso de velocidad. Sin embargo, esta explicación simplifica y manipula una realidad mucho más compleja.
Infraestructura deficiente: la causa oculta de las tragedias
La narrativa oficial ignora dos factores determinantes. Primero, el estado del parque automotor. La flota de vehículos en Cuba es un museo rodante que sobrevive a base de adaptaciones. La escasez de piezas de repuesto es crónica y que una entidad estatal de primer nivel deba arrendar un ómnibus para un viaje largo evidencia que ni el propio Estado posee una flota segura.
Segundo, y más grave, es el estado de las carreteras. El Centro Nacional de Vialidad ha reconocido que solo el 29% de la red vial del país está en buen estado. Resulta contradictorio que las autoridades afirmen que el mal estado de las vías solo influye en el 8% de los accidentes. Conducir por las principales arterias de Cuba, llenas de baches, sin señalización ni iluminación, es un riesgo constante.
El accidente de Granma no es un hecho aislado, sino la consecuencia de un fracaso sistémico. Es el resultado de décadas de desinversión y de una política que prioriza culpar al individuo para no admitir el colapso de la infraestructura, convirtiendo el simple acto de viajar en una ruleta rusa para los cubanos.