El ‘bloqueo interno’ de Cuba ahuyenta a China y Vietnam
La crisis económica en Cuba ha alcanzado un punto crítico, evidenciado por los reclamos públicos de sus socios ideológicos más cercanos. Vietnam y China, aliados históricos, están mostrando una creciente impaciencia ante los obstáculos para la inversión extranjera en Cuba, una señal de alarma sobre la viabilidad del modelo económico actual.
Te mostramos todos los detalles en el siguiente video:
El ultimátum de Vietnam: «eliminen los obstáculos»
La señal más reciente de esta tensión provino de Hanoi. El pasado 23 de julio, durante una reunión oficial, el canciller de Vietnam, Bui Thanh Son, instó directamente al vicecanciller cubano, Gerardo Peñalver, a «eliminar dificultades y obstáculos, creando condiciones favorables para la inversión y los negocios de las empresas vietnamitas». Estas declaraciones, recogidas por la propia agencia de noticias oficial de Vietnam, representan un reclamo contundente en el lenguaje diplomático.
Vietnam no es un socio menor; es el principal inversionista de Cuba en toda Asia, superando a China. Sus empresas operan en sectores vitales para la economía cubana, como la producción de pienso animal (ViMariel), detergente y pañales (Thai Binh Corp), o la producción de arroz (Agri VMA). Sin embargo, estas inversiones, cruciales para aliviar la crisis de desabastecimiento, chocan constantemente con el entramado burocrático de la isla.
China y Rusia: la paciencia también tiene un límite
El caso de Vietnam no es aislado, sino que sigue un patrón ya observado con otros aliados estratégicos. Según reportes del Financial Times, China ha enfriado significativamente sus relaciones comerciales con La Habana, frustrada por la ausencia de las reformas económicas estructurales que ha recomendado durante años. Pekín aconsejó a Cuba seguir un modelo similar al suyo, que combina el control político con una apertura de mercado, pero el consejo no ha sido atendido.
Como resultado, Cuba acumula deudas millonarias con empresas chinas como Huawei y Yutong, lo que ha paralizado la reposición de piezas para la flota de autobuses. En un golpe simbólico, China canceló la compra anual de más de 400,000 toneladas de azúcar cubana debido a la incapacidad de la isla para cumplir con la producción. Mientras el comercio bilateral se desploma, China ha invertido más de 160 mil millones de dólares en el resto de América Latina. Rusia, por su parte, aunque ha perdonado deudas, ve cómo sus nuevas inversiones avanzan con lentitud por las mismas barreras burocráticas y la falta de garantías.
El ‘bloqueo interno’: el diagnóstico desde la propia isla
El diagnóstico de los socios internacionales es confirmado por economistas dentro de Cuba. Recientemente, en el programa estatal Cuadrando la Caja, la economista Carola Salas, del Centro de Investigaciones de la Economía Internacional, describió la situación como «fatal» para los inversores. Señaló que las agencias de riesgo financiero sitúan a Cuba al borde del default (suspensión de pagos), lo que convierte cualquier inversión en «tremendamente riesgosa».
Esta visión interna refuerza la idea de que el principal obstáculo para el desarrollo no es únicamente el embargo estadounidense, sino un «bloqueo interno». Este bloqueo se compone de una burocracia paralizante, un marco legal inseguro para el inversor, la imposibilidad de repatriar ganancias y una mentalidad de control estatal que frena cualquier iniciativa. El gobierno cubano parece desear los beneficios del capital extranjero sin ceder el control sobre la economía, una contradicción que condena al país a la parálisis.
Consecuencias directas: de la diplomacia a la vida cotidiana
Para la población cubana, estas tensiones diplomáticas y económicas se traducen en una realidad tangible y dura. La falta de inversión y producción se refleja directamente en los estantes vacíos de las tiendas, la escasez crítica de medicamentos, los constantes apagones y una creciente desesperanza. El reclamo de Vietnam es más que una noticia: es la constatación de que el gobierno cubano se ha convertido en el principal obstáculo para su propia recuperación, ahuyentando a los pocos aliados que aún estaban dispuestos a invertir en la isla.