Apagones en Cuba: el plan del gobierno y sus fisuras
La grave crisis eléctrica en Cuba continúa afectando la vida diaria de la población, con apagones prolongados a lo largo de todo el país. Frente a esta situación, el gobierno ha presentado un plan basado en la energía solar como la principal vía para la recuperación, aunque persisten dudas sobre su efectividad a corto plazo.
Te mostramos todos los detalles en el siguiente video:
Un diagnóstico oficial de la crisis
El Ministro de Energía y Minas, Vicente de la O Levy, reconoció ante la Asamblea Nacional la gravedad de la situación. Atribuyó la crisis a la falta de financiamiento para el mantenimiento de las plantas termoeléctricas, lo que ha provocado una caída en la generación de 6,700 gigavatios desde 2019.
Simultáneamente, De la O Levy señaló que la demanda energética ha crecido, en parte por la entrada al país de más de 17 millones de equipos electrodomésticos desde 2018. Este diagnóstico se completa con la confirmación de una continua caída en la producción de petróleo nacional y la insuficiencia del combustible importado debido a «restricciones financieras».
La energía solar como solución central
El eje del «programa de gobierno para la recuperación del sistema electroenergético» es la transición hacia las fuentes renovables. La meta oficial es instalar 1,115 megavatios (MW) de nueva potencia solar fotovoltaica durante este año. Según el ministro, ya se han instalado 22 parques que aportan 481 MW al sistema.
Sin embargo, esta cifra, aun si se alcanzara, no cubriría el déficit de generación actual, que en momentos pico ha superado los 1,600 MW, según informes de abril. La energía solar es presentada como la solución definitiva, pero su capacidad para resolver el problema inmediato de los apagones es limitada.
El presente: termoeléctricas y soluciones temporales
Mientras se proyecta un futuro solar, el presente depende de un sistema térmico obsoleto. El propio ministro admitió que las termoeléctricas «continúan siendo las de mayor riesgo de salidas imprevistas». Los mantenimientos anunciados, como los de la central Antonio Guiteras o la unidad de Felton, son parte de un ciclo recurrente de reparaciones que no resuelven el problema estructural.
A esto se suman las centrales eléctricas flotantes alquiladas a Turquía. De la O Levy mencionó que se han realizado «pagos mínimos» para mantenerlas operativas, una frase que sugiere una situación precaria. El alto costo de este alquiler temporal desvía fondos que podrían destinarse a soluciones permanentes.
El combustible: el problema de fondo sin resolver
El ministro calificó el abastecimiento de combustible como «el más difícil de resolver», atribuyendo la escasez a la «persecución del enemigo», en referencia al embargo de Estados Unidos. Si bien el embargo complica las transacciones, la realidad también refleja una disminución en los envíos de petróleo de aliados como Venezuela y una creciente desconfianza crediticia.
Ante este panorama, la solución exigida a la población es el «uso racional de la energía», lo que se traduce en más restricciones para los hogares y los negocios privados, trasladando la responsabilidad del colapso del sistema al consumidor final. Además, el mal estado de las redes de distribución, para las que solo hay una «pequeña cantidad» de financiamiento, amenaza con invalidar cualquier aumento en la generación.