¿Más apagones en Cuba? Así es el nuevo plan de racionamiento
En medio de la intensa crisis energética que atraviesa Cuba, el gobierno ha anunciado un nuevo y estricto paquete de medidas de ahorro en julio de 2025. El plan busca reducir los constantes apagones en el sector residencial, pero a costa de severas restricciones para la actividad económica estatal y, especialmente, la privada.
Te mostramos todos los detalles en el siguiente video:
Restricciones directas al sector no estatal
La nueva directiva, que se está implementando desde municipios como Calixto García a nivel nacional, impacta con especial dureza al sector no estatal. Negocios privados como las carpinterías tienen ahora prohibido consumir electricidad en los horarios pico, de 11:00 a.m. a 2:00 p.m. y de 6:00 p.m. a 6:00 a.m. del día siguiente.
De igual manera, los centros de elaboración de alimentos, desde pizzerías hasta restaurantes, no pueden operar durante el pico del mediodía (11:00 a.m. a 2:00 p.m.) y el nocturno (6:00 p.m. a 9:00 p.m.). Estas franjas horarias coinciden precisamente con los momentos de mayor demanda de sus servicios, lo que amenaza directamente su viabilidad económica.
El sector estatal, bajo objetivos de ahorro extremos
El plan de racionamiento también impone metas numéricas. Mientras a los altos consumidores, tanto estatales como privados, se les exige una reducción del 5% de su consumo, al sector estatal se le ha impuesto una drástica disminución del 30% de su plan energético. Esta medida anticipa una paralización aún mayor de los servicios públicos.
Además, hasta el 31 de julio, la jornada laboral en el sector estatal se reduce, estableciéndose de lunes a jueves de 8:00 a.m. a 2:00 p.m. El viernes se ha designado para «cambio de labor», orientado a movilizaciones y trabajos voluntarios. Esto afecta directamente a los trámites para la población, que verán sus horarios de atención severamente limitados. Los servicios bancarios, sin embargo, mantendrán su horario habitual.
El colapso del sistema electroenergético como telón de fondo
La razón detrás de este «paquetazo» es el estado crítico del Sistema Electroenergético Nacional (SEN). Las autoridades de la Unión Eléctrica informan de déficits que superan los 1.400 megawatts en el horario pico, casi la mitad de la demanda máxima del país. Centrales termoeléctricas clave como Felton, Mariel o Renté se encuentran constantemente fuera de servicio por averías y mantenimientos prolongados.
A la obsolescencia de la infraestructura se suma una reconocida falta de combustible. El propio gobierno admitió recientemente que la principal causa de los apagones es la incapacidad financiera para adquirir el petróleo necesario para la generación. Los proyectos de energía renovable, como los parques solares, son insuficientes para cubrir la demanda actual.
Una solución que sacrifica la productividad
Estas acciones son interpretadas como un racionamiento forzoso ante la incapacidad del Estado para generar la electricidad que el país demanda. Se opta por reducir la actividad económica para evitar un colapso total del sistema, presentándolo como un beneficio para el sector residencial.
La estrategia, sin embargo, supone un duro golpe para el sector privado, que había sido presentado como una válvula de escape para la economía. Al limitar drásticamente su operatividad, se envía un mensaje de incertidumbre a los emprendedores. La lógica de paralizar la ya mermada productividad del país para garantizar unas pocas horas más de electricidad en los hogares evidencia la falta de soluciones a largo plazo para la profunda crisis energética de Cuba.