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Leonardo Padura a RNE: tras el 11J “han cambiado algunas cosas”

El escritor, periodista y guionista de cine Leonardo Padura fue entrevistado en el programa Las mañanas de RNE —programa matinal de Radio Nacional de España—. Estos son algunos de los momentos clave de las declaraciones del autor que no pudo evitar hablar, otra vez, de política.

Cuba después del 11J, ¿ha cambiado algo?

Mira, yo creo que han cambiado algunas cosas. Yo llevo ya un mes y medio fuera y no tengo el pulso preciso de la de la realidad cubana en este momento, aunque no creo que haya cambiado mucho desde que yo salí para acá.

Las movilizaciones fueron el día 11 y fue, como dije en un artículo que escribí, un alarido que dio la sociedad cubana, agotada, cansada, con muchas necesidades, en el que no solamente la gente gritó pidiendo comida, gritó también pidiendo libertad y eso es una cuestión muy seria.

Yo creo que el gobierno cubano ha tomado algunas medidas que todavía son muy superficiales porque se imponen determinados cambios de estructura, tanto en la economía, que está en un momento muy complicado, como en la política y en el reflejo de la economía y la política, en la sociedad.

Porque ocurre algo con Cuba, durante tantos años ha habido la misma forma de gobierno que tal parece que Cuba no ha cambiado. Mismo sistema de gobierno, misma estructura económica, con algunos pequeños cambios, con la propiedad privada mínima y tal. Pero la sociedad cubana sí ha cambiado. No es lo mismo la sociedad de los personajes de este libro, en 1990, que la de sus hijos en el 2016 o ahora, en el 2021.

Han pasado muchas cosas que han ido cambiando esa sociedad y esa sociedad va teniendo nuevas exigencias y ha llegado un momento crítico en la economía, con la pandemia y con determinadas maneras de vivir la existencia.

Esto mismo de de las redes sociales…, las redes sociales han cambiado el mundo para bien y para mal. Todo depende de cómo utilices los instrumentos: un cuchillo te puede servir para cortar la carne y puede servirte para matar una persona, el cuchillo no es malo. Pasa lo mismo con las redes sociales. Entonces, es una sociedad ya diversa y hay que entenderla en esa diversidad.

Creo que hay un elemento ahí que está pesando y es que todavía las estructuras económicas cubanas siguen siendo las mismas que se heredaron de la Unión Soviética, que fracasaron en la Unión Soviética.

Yo no soy economista, no soy sociólogo, no soy político, pero me doy cuenta de que algo no funciona, como ciudadano, y lo veo en las personas que me rodean. Yo vivo en un barrio muy popular de La Habana, en el mismo barrio donde nací, mi casa es la casa de siempre, y ahí yo tengo el pulso de lo que vive la gente y veo que vive con muchas carencias, con muchas dificultades y con muchas interrogaciones que no acaban de tener respuestas.

En cierta forma hay [en Cuba] otra medición del tiempo distinta [a la de Europa] porque ha habido muchos procesos que se han retardado mucho en ocurrir.

Por ejemplo, la informatización de la sociedad cubana se demoró muchísimo por razones de carácter material, es cierto, pero también por decisiones políticas. Hasta hace dos años no teníamos datos móviles en los teléfonos. Eso es una cosa muy muy reciente. ¿Cómo piensas que puedas desarrollar una sociedad si no le das el instrumento con el que se tiene que desarrollar en estos momentos?

Mira, en el 91-92 no solamente desaparece el comunismo, sino que termina una época, termina una era y empieza la era digital y en esta era digital tienes que estar al tanto y viviendo dentro de ese sistema que se ha creado porque con ese sistema se hace política, se enseña la escuela y haces gestiones de tu vida cotidiana, te comunicas con la gente, estudias, en fin…

Entonces ha sido un proceso muy lento. Afortunadamente se comprendió por alguien, no sé quién, que había que poner en manos de la gente, pero todavía con resquemores, ¿no? Y como ese hay otros muchos cambios que se han dilatado en el tiempo y dan esa sensación de que vivimos en una especie de tiempo paralelo con respecto a otros países del mundo.

Sobre el 27N

En el caso de Cuba y todo esto que ha ocurrido en los últimos meses, tuvo un punto de impulso, fue como un punto de giro, como se le llama en el cine cuando los acontecimientos toman otro derrotero, que fue una movilización de jóvenes artistas, sobre todo cineastas, el 27 de noviembre del año pasado frente al Ministerio de Cultura, en el que se pidió diálogo. Ese diálogo no se dio de la forma que ellos querían, no ha sido todo lo efectivo que ellos pretendían y creo que eso despertó muchas expectativas y despertó muchas conciencias y reveló muchas necesidades.

¿Qué esperaba de Joe Biden?

Se esperaba que hubiera un cambio de clima porque sin duda la relación de Cuba con los Estados Unidos es un elemento clave para la vida cubana. Estamos demasiado cerca de los Estados Unidos y demasiado lejos de Dios, como dicen los mexicanos.

A nosotros nos pasa lo mismo, ellos tienen una frontera muy larga, nosotros estamos a 90 millas. Y ha sido una relación históricamente traumática, la relación de Cuba con los Estados Unidos. Recuerda que hubo dos intervenciones militares, la primera en la Guerra del 98, los sacaron a ustedes, los españoles, hundieron de una manera criminal la flota española de Servera en en Santiago de Cuba.

Y bueno, con el gobierno de Trump se adoptaron una serie de medidas restrictivas con respecto a Cuba: volvieron a meter a Cuba en la lista de los países patrocinadores del terrorismo, además, la embajada, el consulado está prácticamente cerrado en La Habana. Los cubanos tienen que ir a Guyana o a México a ver si les dan la visa.

Es decir que han afectado muchísimo no solo al gobierno cubano, sino sobre todo a los ciudadanos cubanos. Si alguien te quiere mandar dinero de Estados Unidos, un hijo a su madre, es complicado. Parecía que Biden iba a aflojar alguna de esas medidas, pero hasta ahora todo ha quedado a la expectativa y Biden sigue ahí, sin mirar a Cuba. Y sin mirarla le hace más daño tal vez que mirándola.

La pandemia

Creo que nos queda todavía por lo menos un año viviendo en estas condiciones extrañas, hasta que las cosas se vayan normalizando.

Cuando estuve en Francia, incluso para comer en las terrazas tienes que llevar el pasaporte sanitario o una prueba de antígenos con tres días de validez.

Es decir, todo se ha vuelto muy raro. Hay menos vuelos, los aeropuertos con más controles, en fin… Y, sobre todo, creo que tiene que haber un poquito más de responsabilidad en la gente porque da la impresión de que ha pasado, pero no ha pasado. Se sigue enfermando gente, siguen muriendo personas.

En Cuba, en estos mismos momentos, hay una ola bastante alta. Se ha establecido una meseta en unos niveles de contagio que nada tienen que ver con lo que hubo el año pasado, que fueron prácticamente mínimos. Así y todo, el año pasado estábamos más asustados cuando había cien casos que ahora que hay 8000, entonces, es peligroso (…). Creo que vamos a hablar de antes de la pandemia, de la pandemia, y ojalá que pronto podamos hablar de después de la pandemia.

¿El tema del exilio en su más reciente novela, Polvo en el viento, es un tema nuevo?

No es tan nuevo. Ya en el año 2001 yo publiqué una novela, La novela de mi vida, sobre la vida de José María Heredia, el poeta romántico cubano que fue el primer poeta cubano, el primer cubano que tuvo sentimiento de que era algo distinto y es el primer exiliado cubano. Y a partir de ahí el exilio ha sido un drama que ha perseguido a la nación cubana en un país, Cuba —como casi cualquier país del mundo, pero específicamente los países de Latinoamérica—, un país con muchos movimientos migratorios a lo largo de los de los cinco siglos de existencia que tenemos, es decir, existencia post colombina.

Y este fenómeno de la migración ha existido y por eso escribí esta novela, Polvo en el viento. Ha sido muy dramático para mi generación. Es una generación que a partir del año 1990 empieza a emigrar con un goteo que se va convirtiendo a veces en un chorro. Y esa es la historia que cuenta la novela, que es la historia de un grupo de amigos. Es la historia de los que se van, de los que se quedan y de todo lo que permanece, tanto en un lado como en el otro.

¿Una nueva novela de Mario Conde?

Estoy escribiendo una novela ahora, otra vez con mi personaje de Mario Conde, y dije “esta va a ser verdaderamente policíaca”. Y tengo dos historias: una en que ocurren 1910 y otra en 1916 y tengo cinco muertos. Es la primera vez que paso de dos muertos en una novela. Entonces, te das cuenta de que no son propiamente policíacas sino novelas, reflexiones sociales. Pero los recursos que utilizo, las estrategias narrativas y, muchas veces, las estructuras, tienen que ver con la novela policíaca.

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