«O paras o te mueres»: la amenaza que aterra a choferes en Cuba
«O paras o te mueres». Esta fue la sentencia a punta de cuchillo que recibió un chofer de ómnibus en La Habana. Este hecho no es un caso aislado, sino un reflejo de la alarmante ola de violencia en el transporte público de Cuba, un síntoma que evidencia una profunda descomposición social en la isla.
Te mostramos todos los detalles en el siguiente video:
Un viaje de madrugada que terminó en pánico
La pesadilla para Yoendri Rivero Sánchez comenzó a las cuatro de la madrugada. Al volante de su ómnibus P7, con el vehículo completamente abarrotado, se dirigía desde la cabecera hacia el Cotorro. Al llegar a la zona de la Virgen del Camino, estalló una discusión entre pasajeros, un altercado que escaló rápidamente.
En medio del caos, tres individuos rodearon la cabina del conductor. Uno de ellos le colocó un cuchillo y pronunció la amenaza de muerte. Rivero Sánchez no tuvo más opción que frenar bruscamente, permitiendo que los pasajeros aterrorizados descendieran del vehículo. Tras el incidente, y con una puerta rota, condujo directamente a la unidad de policía más cercana.
Una realidad confirmada por las autoridades
Según el reporte, la respuesta de las autoridades se limitó a evacuar a los pasajeros restantes, sacando de circulación el ómnibus afectado. El resultado práctico del vandalismo fue menos transporte para la población. Más tarde, el propio chofer encontró el arma blanca utilizada en la amenaza, un recordatorio tangible del peligro que enfrentó. Ahora, Rivero Sánchez se plantea si vale la pena seguir trabajando en el horario de madrugada.
Lo más grave es que los directivos de transporte reconocen el problema. Lázaro González Mena, director de la Terminal de Ómnibus del Cotorro, admitió que «en los últimos tiempos ha ocurrido un incremento» de estos hechos. Joel Martínez González, otro directivo, confirmó la tendencia al alza, mencionando ataques con piedras a las rutas A42, P7, P13, P11 y 37, así como agresiones físicas a otros conductores.
Más allá de la delincuencia: la crisis como detonante
Estos eventos no pueden ser catalogados simplemente como delincuencia común. Son el reflejo de una sociedad que vive en una olla de presión. La «policrisis» que atraviesa Cuba —caracterizada por la escasez de alimentos, los apagones y la inflación— ha provocado el colapso de las normas de convivencia y ha sembrado la desesperanza.
El ómnibus se convierte en un microcosmos de la frustración nacional. La aglomeración, las largas esperas y la incomodidad generalizada crean un caldo de cultivo perfecto para que cualquier chispa, como un empujón o una palabra fuera de lugar, pueda desencadenar un acto violento.
Choferes desprotegidos y un estado ausente
Un detalle revelador aportado por los funcionarios es que los choferes ahora deben trabajar solos, a diferencia de antes, cuando contaban con ayudantes u otros mecanismos de seguridad. Esta situación los deja completamente expuestos, convirtiéndolos en el pararrayos de la ira popular contra un sistema que no funciona.
La respuesta de las autoridades parece ser siempre reactiva y nunca preventiva. Aunque se realicen arrestos puntuales, el problema de raíz sigue intacto. La percepción generalizada es que los recursos del estado se priorizan en otros sectores, como la construcción de hoteles, mientras el transporte público y la seguridad ciudadana se deterioran, dejando a la población en un estado de abandono.